Cada otoño nos hacéis la misma pregunta en el mostrador: ¿mi perro necesita abrigo o le estoy humanizando? Y es una duda muy razonable, porque hay tanto perro tiritando con una chaqueta de tres tallas de más como perro pasando frío de verdad sin que nadie se dé cuenta. La respuesta corta es: depende del perro. Aquí te contamos de qué depende, cómo saber si el tuyo lo necesita y cómo elegir la prenda sin colártela.
Lo que vas a encontrar
¿De verdad pasan frío los perros?
Pues sí, aunque no todos igual. El perro regula su temperatura sobre todo con el pelaje, y ahí está la clave: no es lo mismo un husky con doble capa que un galgo con cuatro pelos y la piel casi al aire. A partir de unos 7 °C los perros más sensibles ya empiezan a notarlo, y por debajo de 0 °C el frío es un riesgo real para casi cualquiera si está mucho rato a la intemperie.
Ponerle un abrigo a un perro que lo necesita no es humanizarlo ni una moda: es lo mismo que hacemos nosotros al salir a la calle en enero. La gracia está en distinguir quién lo necesita de verdad, y a eso vamos.
El pelaje manda
Un perro con manto denso y lanudo lleva su propio abrigo de serie. Uno de pelo corto, fino o sin subpelo, no. Por eso el mismo día de frío que a un pomerania le sobra, a un galgo le falta.

Perros que sí necesitan abrigo
Como norma, agradecen (o necesitan) ropa en invierno:
- Razas de pelo corto o sin subpelo: galgos, podencos, bóxer, bulldog francés, pinscher, chihuahua, dálmata…
- Perros pequeños y de patas cortas: están más cerca del suelo frío y pierden calor antes.
- Cachorros y perros mayores: regulan peor la temperatura. En un senior con artrosis, además, el frío le agarrota más las articulaciones.
- Perros enfermos, convalecientes o muy delgados.
- Perros que viven dentro de casa y salen poco: no han hecho «callo» al frío.
Si tu perro tiembla, encoge el lomo, levanta las patas o tira para casa nada más salir, te está diciendo que pasa frío. No hace falta más termómetro que ese.

Para la lluvia, no solo para el frío
El agua es otra historia: un perro empapado se enfría rapidísimo, aunque no haga tanto frío. Un buen impermeable evita que llegue calado a casa y que el paseo acabe en resfriado.
Perros que no lo necesitan (y a los que estorba)
Aquí está el otro error, el de abrigar de más. Las razas nórdicas y de doble capa (husky, malamute, samoyedo, pastor alemán, san bernardo…) llevan un aislamiento natural buenísimo. Ponerles un abrigo encima les da calor de más, les apelmaza el pelo y les molesta. A estos, salvo caso concreto que te diga tu veterinario, déjalos disfrutar del frío tal cual vienen.
Ojo, tampoco vale abrigar y confiarse: la ropa no sustituye al sentido común. Con frío extremo o nieve, acorta los paseos y sécale bien las patas al volver.
Abrigo, forro o impermeable: cuál elegir
No todas las prendas sirven para lo mismo. Esto es lo que solemos recomendar según el día y el perro:
- Jersey de punto: para el fresquito diario y para estar por casa los perros más frioleros. Abriga sin agobiar.
- Forro polar: más calentito que el jersey y muy ligero. Ideal para perros de pelo corto en pleno invierno.
- Impermeable / chubasquero: para los días de lluvia. Los reversibles y los reflectantes dan un extra de seguridad cuando anochece pronto.
- Abrigo acolchado: el más completo para frío de verdad, muchos con arnés integrado.
El impermeable, un fijo de otoño
Si en tu zona llueve, el chubasquero es la prenda que más se usa. Busca que le cubra bien el lomo, que no le apriete el cuello y que tenga ojal para sacar la correa o el arnés por debajo.

En Anlú trabajamos la línea de Nayeco, que tiene punto, forros e impermeables pensados para el día a día. Aquí van algunos de los que más gustan:
Cómo acertar con la talla
La talla es lo que más falla al comprar por internet, y una prenda que le baila o le aprieta no sirve de nada. El truco es sencillo: mide a tu perro de pie y relajado, con una cinta métrica, desde la base del cuello (donde iría el collar) hasta el nacimiento de la cola. Esa medida en centímetros es la que manda; en muchas marcas, como Nayeco, la talla coincide con esos centímetros (talla 30 = 30 cm de largo).
Comprueba también el contorno de pecho, que es la parte más ancha. Si dudas entre dos tallas, tira de la más grande para los perros de mucho pecho. Y si te lías, nos escribes con las medidas y te decimos cuál pedir; preferimos eso a que te llegue algo que no le vale.

Que le deje moverse
Una buena prenda le tapa el lomo hasta la cola, le deja libre la tripa para hacer sus cosas y no le roza las axilas. Si camina raro o se queda «congelado» al ponérsela, casi siempre es que le aprieta o le sobra tela.
Que se deje poner la ropa sin dramas
Hay perros a los que la ropa les da igual y otros que se quedan tiesos como una estatua el primer día. Es normal. Ve poco a poco: se la enseñas, la huele, premio; se la pones un momento en casa, premio y a jugar; y vas subiendo el rato. En un par de días la mayoría la asocia con «salgo a la calle» y ya ni se acuerdan de que la llevan.
Para rematar el equipo del paseo de invierno, un arnés cómodo por encima de la ropa y una correa resistente. Y a disfrutar del frío.
Preguntas frecuentes
¿No es humanizar al perro ponerle ropa?
¿A partir de cuántos grados le pongo abrigo?
¿Puede llevar el abrigo todo el día en casa?
¿Cómo sé qué talla pedir?
En Anlú (Torrijos, Toledo) llevamos años ayudando a que cada perro pase el invierno a gusto. Contamos con formación en nutrición canina y felina, pero sobre todo con el trato de mostrador de toda la vida: si tienes dudas con la ropa de tu peludo, pásate y lo miramos juntos.



