Cómo cortar las uñas a tu perro en casa sin miedo

Cortar las uñas es una de esas tareas de cuidado que muchos tutores evitan por miedo a hacer daño, y acaban dejándolas demasiado largas. Pero unas uñas excesivamente largas no son solo estéticas: le hacen apoyar mal la pata, le pueden causar dolor, malas posturas e incluso lesiones, y en casos extremos llegan a clavarse en la almohadilla. La buena noticia es que, con el material adecuado, buena técnica y mucha paciencia, se puede hacer en casa sin dramas. En Anlú te explicamos cómo.
- Por qué es importante cortarle las uñas
- Cómo saber cuándo toca
- El material adecuado
- Paso a paso, sin miedo
- La clave: una experiencia positiva
- ¿Y si sangra?
¿Por qué es importante cortarle las uñas?
Las uñas del perro crecen continuamente y, en el día a día, se desgastan al andar sobre superficies duras. Pero muchos perros —sobre todo los que pasean por césped o tierra, los mayores o los poco activos— no las desgastan lo suficiente. Cuando se pasan de largo, el perro apoya mal, carga el peso de forma incorrecta y con el tiempo puede tener molestias en dedos, articulaciones y postura. Además, una uña muy larga tiene más riesgo de engancharse y romperse, lo que duele y sangra. Mantenerlas a raya es cuestión de salud, no solo de estética.
Cómo saber cuándo toca
La regla más sencilla: si oyes el clic-clic de las uñas contra el suelo cuando camina, o si al estar de pie las uñas tocan el suelo, es momento de cortarlas. No te olvides de los espolones (esas uñas laterales que no tocan el suelo y no se desgastan solas): son las que más se descuidan y las que más fácilmente se clavan.
El material adecuado
Un buen cortauñas específico para perros marca la diferencia: corta limpio, sin astillar la uña. Elige el tamaño según tu perro: un modelo ergonómico para perros medianos y grandes, y un mini cortauñas para razas pequeñas, cachorros y para el pulso más fino.
Paso a paso, sin miedo
- Elige un buen momento: mejor cuando esté cansado y tranquilo, no nervioso.
- Sujeta la patita con suavidad y presiona un poco la almohadilla para que salga bien la uña.
- Localiza la «vena» (el lecho rosado): en uñas claras se ve; en las oscuras, corta solo la puntita para no llegar a ella.
- Corta poco a poco, en varios cortes pequeños, mejor que uno grande. Es preferible quedarse corto que pasarse.
- No olvides los espolones.
- Si dudas, para. Puedes hacer una pata al día; no hace falta terminarlas todas de una vez.

La clave: que sea una experiencia positiva
El secreto para que deje de ser una pelea es la asociación positiva. Acostumbra a tu perro desde pequeño (o poco a poco si ya es adulto) a que le toques y manipules las patas, premiando cada vez. Un truco que funciona de maravilla es untar una alfombra de lamido con algo cremoso: mientras lame entretenido, tú le cortas una uña. Así asocia el momento con algo rico y se queda quieto y feliz.
Y como premio para esos momentos, nada como un yogur funcional: además de encantarles, cuidan su salud desde dentro. Los yogures Yowup, sin lactosa, son perfectos para untar en la alfombra de lamido mientras le cortas las uñas, y cada variedad le aporta un extra: piel y pelo, articulaciones o digestión.
Yowup Salmón Piel y Pelo con Omega-3 115gr Yogur Sin Lactosa Para PerrosAñadir al carrito¿Cada cuánto hay que cortarlas?
No hay una regla fija, porque depende mucho de cada perro y de su estilo de vida. Un perro que pasea a diario por asfalto o superficies duras desgasta las uñas de forma natural y necesitará cortárselas con poca frecuencia (o casi nunca las de apoyo). En cambio, un perro mayor, poco activo o que pasea sobre todo por césped y tierra las gastará muy poco y habrá que revisarlas más a menudo. Como orientación general, conviene revisarlas cada 3-4 semanas y cortar cuando haga falta. Lo mejor es convertirlo en un hábito: un vistazo rápido cada vez que le cepillas o le revisas las almohadillas, y así nunca se te pasarán de largo.
El caso especial de los espolones
Los espolones son esas uñas que algunos perros tienen en la cara interna de la pata, más arriba, sin llegar a tocar el suelo. Al no rozar con nada, no se desgastan nunca, así que crecen y crecen hasta que, si no los cortamos, pueden curvarse y clavarse en la propia piel, causando heridas y dolor. Por eso son los que más hay que vigilar. Revísalos siempre que cortes las demás uñas y, si tu perro tiene doble espolón o los tiene muy pegados a la piel, ten especial cuidado o déjaselos a un profesional. Es un detalle pequeño que se olvida con facilidad y que evita más de un susto.
¿Y si sangra?
Si te pasas y cortas la vena, la uña sangrará y a tu perro le molestará, pero no es grave: presiona la punta con una gasa unos minutos y, si tienes, aplica un polvo hemostático o un poco de harina de maíz para frenar el sangrado. Mantén la calma para no asustarle. Si el sangrado no para o la uña está muy dañada, consulta con tu veterinario. Y si tu perro lo pasa realmente mal o tú no te ves con confianza, no pasa nada: en la peluquería canina o en el veterinario te lo hacen en un momento. Lo importante es que sus uñas estén siempre a su medida. Si necesitas que te recomendemos el cortauñas ideal, pásate por Anlú.










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