Douxo S3 CARE es el champú de mantenimiento de la gama dermatológica de Ceva, y ocupa un lugar que mucha gente pasa por alto: el del animal que no tiene un problema activo, pero cuya piel merece cuidarse bien. Porque la piel del perro y del gato es mucho más delicada de lo que la mayoría imagina. Su capa córnea es varias veces más fina que la humana y su pH es distinto, razón por la cual lavar a un perro con champú de persona es una mala idea aunque sea «champú de bebé»: altera el manto ácido y reseca. El CARE está formulado con Ophytrium, el ingrediente común a toda la línea S3, que refuerza la barrera cutánea, ayuda a mantener el equilibrio de la flora protectora y contribuye a que la piel se mantenga elástica e hidratada. Es, en resumen, el champú para el animal sano: el que limpia sin agredir, hidrata en lugar de resecar y respeta el ecosistema de una piel que funciona bien y que interesa que siga funcionando bien.
Beneficios
• Ophytrium: refuerza la barrera cutánea, equilibra la flora y ayuda a mantener la piel hidratada.
• Champú de mantenimiento: para piel sana, sin activos antisépticos innecesarios.
• Hidrata en lugar de resecar, a diferencia de un champú agresivo o de uno humano.
• Respeta el pH de la piel de perros y gatos, que es distinto del humano.
• Sin sulfatos, parabenos, colorantes ni nanopartículas.
• Formulado y testado por dermatólogos veterinarios. Formato de 200 ml.
Composición y características
– Ophytrium (ingrediente base de toda la gama S3).
– Champú hidratante y protector para piel sana.
– Sin detergentes agresivos, sulfatos, parabenos, colorantes ni nanopartículas.
– pH equilibrado, elevada tolerancia.
– Formato: 200 ml.
– Laboratorio: Ceva Salud Animal.
Qué es el Ophytrium (y por qué está en toda la gama)
Ophytrium es el ingrediente que Ceva ha incorporado a todos los productos de la línea S3. Es un ingrediente natural purificado, seleccionado por su elevada tolerancia, y tiene una acción triple sobre la piel: refuerza la barrera cutánea para que se mantenga elástica e hidratada, ayuda a restablecer el equilibrio de la flora microbiana protectora, y contribuye a aliviar la irritación favoreciendo la regeneración. Esa triple acción es la base de la gama; lo que cambia de un producto a otro son los activos específicos que se añaden según la indicación.
Nunca laves a tu perro con champú humano
Ni siquiera con champú de bebé, que es la excusa habitual. El pH de la piel del perro es distinto del nuestro y su capa córnea es notablemente más fina. Un champú humano altera el manto ácido protector, reseca y, a la larga, favorece precisamente los problemas que luego habrá que tratar con un producto dermatológico. Un champú específico no es un capricho de tienda: es la diferencia entre limpiar y agredir.
¿Cada cuánto se baña un perro sano?
Menos de lo que la gente cree y más de lo que otros defienden. No hay una cifra universal: depende del manto, del estilo de vida y de si se revuelca en cosas indescriptibles. Como orientación, cada 4 a 8 semanas es razonable para un perro sano de vida normal. Bañar cada semana «porque huele» suele empeorar las cosas: arrastras el sebo, la piel se seca, el organismo compensa produciendo más grasa y vuelves al punto de partida. Y recuerda: el brillo del pelo lo da el cepillado, no el baño.
Modo de empleo (pauta oficial Ceva)
– Moja el pelo con agua tibia.
– Aplica el champú sobre la piel y el pelo y masajea hasta obtener espuma abundante.
– Deja actuar de 5 a 10 minutos. Este paso es el que casi todo el mundo se salta, y es el que hace que el producto funcione: los principios activos necesitan tiempo de contacto con la piel. Un champú dermatológico aclarado a los treinta segundos es dinero tirado.
– Aclara con agua tibia y seca.
– Dosificación: 1 dosis (2 ml) por cada 2 kg de peso. Duplica la dosis en animales de pelo largo o denso.
– Pauta habitual: 2 o 3 veces por semana durante 3 o 4 semanas, y después mantenimiento según indique tu veterinario.
– Evita el contacto con los ojos y las mucosas.
Y a los gatos, ¿hay que bañarlos?
Por norma general, no. Un gato sano se acicala solo y no necesita baños. Se baña a un gato cuando hay un motivo: un problema dermatológico, un gato senior o con sobrepeso que ya no llega a acicalarse, un gato de pelo largo con el manto deteriorado, o si se ha manchado con algo tóxico. Bañar a un gato sano «por higiene» es innecesario y bastante estresante para él.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia del PYO, el SEB y el CALM?
En que este es de mantenimiento, para piel sana. El PYO es antiséptico (desequilibrio microbiano), el SEB es seborregulador (piel grasa y caspa) y el CALM es calmante (picor e irritación). Cada uno tiene su indicación y no son intercambiables.
¿Puedo usarlo siempre?
Sí, es precisamente el de uso regular. Es el adecuado cuando no hay un problema dermatológico activo.
¿Cada cuánto baño a mi perro?
Como orientación, cada 4 a 8 semanas en un perro sano de vida normal. Bañar en exceso reseca y provoca efecto rebote de grasa.
¿Puedo usar champú de bebé?
No. El pH de la piel del perro es distinto del humano y su capa córnea es más fina. Un champú humano, aunque sea suave, altera el manto ácido y reseca.
¿Cuánto lo dejo actuar?
De 5 a 10 minutos, como el resto de la gama. Ese tiempo de contacto es lo que permite que los activos hagan su trabajo.
¿Sirve para gatos?
Está indicado para perros y gatos, aunque un gato sano no necesita baños de forma rutinaria.
¿Cuánto producto uso?
1 dosis (2 ml) por cada 2 kg de peso, duplicando en pelo largo o denso.
Aviso importante: este es un producto dermatológico, no un medicamento y no sustituye a un diagnóstico. Un picor persistente, la caída de pelo, las costras o las heridas tienen una causa (pulgas, alergia, atopia, sarna, infección, problema hormonal) y esa causa hay que identificarla. Un champú es una herramienta de apoyo, no una solución. Consulta con tu veterinario antes de iniciar cualquier pauta.
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