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Yagu Rascador Alice para gatos. Superficie de rascado: no es un lujo, es una necesidad. Rascar no es un vicio, es una conducta esencial del gato.

1 disponible

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El Rascador Alice de Yagu es una superficie de rascado para gatos, y es probablemente el accesorio más malinterpretado de todos los que existen. Mucha gente lo ve como un capricho, o peor, compra uno porque «el gato araña el sofá» y lo entiende como un castigo o una alternativa impuesta. La realidad es otra. Un gato no rasca porque sea travieso: rasca porque lo necesita. Rascar cumple tres funciones simultáneas que no puede satisfacer de ninguna otra forma. Primero, mantiene sus uñas: al rascar, desprende la vaina externa muerta de la uña y deja al descubierto la capa nueva. Segundo, estira: fíjate en tu gato cuando rasca, está estirando todo el cuerpo, la espalda, los hombros. Es su forma de desperezarse. Y tercero, y esto es lo que casi nadie sabe, marca territorio: las almohadillas de sus patas tienen glándulas que depositan feromonas, así que cada arañazo es a la vez una marca visual y una marca olfativa. Un gato sin rascador no deja de rascar: rasca tu sofá.

Beneficios
Cubre una necesidad real: rascar es esencial para el gato, no es un capricho.
Mantenimiento de las uñas: desprende la vaina externa muerta.
Le permite estirarse, que es la mitad de la razón por la que rasca.
Marcaje territorial: deposita feromonas de las almohadillas, lo que le da seguridad.
Protege tu sofá: un gato sin rascador no deja de rascar, rasca lo que encuentra.
Marca Yagu.

Características

– Rascador Alice para gatos.
– Marca: Yagu.
– Consulta las medidas exactas antes de comprar.

Por qué tu gato rasca el sofá y no el rascador

Casi siempre es por una de estas razones, y todas tienen solución.
Sitio equivocado: has puesto el rascador en el trastero y él quiere rascar en el salón, que es donde está la familia. El rascador va donde el gato vive, no donde a ti te queda bonito. Y muy especialmente, junto al sitio que está arañando.
Poca altura o poca estabilidad: un gato necesita estirarse por completo al rascar. Si el rascador es más corto que él estirado, no le sirve. Y si se tambalea, no lo usará jamás: necesita algo firme contra lo que hacer fuerza.
Textura equivocada: hay gatos de sisal, gatos de cartón y gatos de madera. Y hay gatos que rascan en horizontal (alfombra, suelo) y otros en vertical. Observa CÓMO y DÓNDE rasca tu gato y compra en consecuencia.
Cantidad insuficiente: uno no basta en una casa grande o con varios gatos.

Cómo enseñarle a usarlo

No le lleves las patas al rascador a la fuerza: es la forma más rápida de que le coja manía. Coloca el rascador justo al lado del sitio que araña, frótalo con catnip si tu gato responde a él (dos tercios lo hacen), y juega con una caña alrededor y sobre el rascador para que clave las uñas en él sin darse cuenta. Cuando lo use, prémialo. Y protege temporalmente el sofá con algo que no le guste al tacto mientras aprende. Cuando lo esté usando bien, puedes ir moviendo el rascador poco a poco a un sitio que te convenga más, unos centímetros por semana.

Nunca desungules a un gato

Por si acaso: la extirpación de las uñas (onicectomía) no es un «corte de uñas», es la amputación de la última falange de cada dedo. Provoca dolor crónico, alteraciones de la marcha y problemas de conducta, y está prohibida en España salvo por necesidad médica. La solución al sofá arañado es un buen rascador y cortarle las uñas, no mutilarlo.

Y córtale las uñas

Sobre todo en gatos de interior y en gatos mayores, que rascan menos y cuyas uñas siguen creciendo. Es sorprendentemente frecuente encontrar uñas curvadas clavadas en la almohadilla en gatos senior. Revísaselas cada dos o tres semanas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi gato araña el sofá teniendo rascador?
Casi siempre por el sitio (lo tienes en un rincón que a él no le interesa), por la estabilidad (se tambalea y no puede hacer fuerza), por la altura (no puede estirarse del todo) o por la textura. Ponlo justo al lado del sofá que araña y observa cómo rasca: en vertical o en horizontal.

¿Cuántos rascadores necesito?
Al menos uno por gato, y más de uno en casas grandes. Un solo rascador en un piso entero es poco, sobre todo si hay varios gatos.

¿Rascar es un problema de conducta?
No, en absoluto. Es una necesidad normal y saludable: mantiene las uñas, le permite estirarse y marca territorio con feromonas de las almohadillas. El problema no es que rasque, es dónde rasca.

¿Puedo quitarle las uñas?
No. La onicectomía es la amputación de la última falange de cada dedo, provoca dolor crónico y problemas de conducta, y está prohibida en España salvo por necesidad médica. Nunca es la solución.

¿Cómo le enseño a usarlo?
Nunca a la fuerza. Colócalo junto al sitio que araña, frótalo con catnip si tu gato responde, y juega con una caña sobre él para que clave las uñas. Premia cuando lo use.

¿Sirve para gatitos?
Sí, y cuanto antes empiece, mejor. Un gatito que aprende a rascar en su rascador desde el principio no desarrolla el hábito del sofá.

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