Mi gato araña los muebles: por qué y cómo evitarlo

El sofá con hilos por todas partes, las esquinas del sillón deshechas… Si tu gato araña los muebles, lo primero que debes saber es que no lo hace por fastidiar ni por «maldad»: arañar es una necesidad natural y sana para él. La solución no pasa por evitar que arañe, sino por darle un sitio mejor donde hacerlo y enseñarle a usarlo. En Anlú te explicamos por qué lo hace y cómo redirigir ese comportamiento para salvar tus muebles sin frustrar a tu gato.
- Por qué los gatos arañan
- Redirigir, no prohibir
- El rascador perfecto
- Cómo lograr que lo use
- Gasta su energía con juego
- Lo que NO debes hacer
¿Por qué los gatos arañan?
Arañar cumple varias funciones vitales para el gato: mantiene sus uñas sanas (retira la capa externa gastada), estira la musculatura de patas y espalda, y sobre todo marca territorio, porque en sus almohadillas tiene glándulas que dejan olor y las marcas visibles comunican «esto es mío». Es decir, cuando araña se siente bien y seguro. Por eso prohibírselo sin más no funciona: hay que ofrecerle una alternativa mejor que el sofá.
Redirigir, no prohibir
La estrategia ganadora es sencilla: hacer el rascador más atractivo que el mueble. Si le damos un buen sitio donde rascar, en el lugar adecuado y con el atractivo suficiente, elegirá ese en lugar de tus muebles. Regañarle o asustarle solo genera estrés y, muchas veces, más marcaje.
El rascador perfecto
No todos los rascadores valen. Fíjate en tres cosas: que sea estable (que no se tambalee, o no se fiará de él), lo bastante alto para que pueda estirarse por completo, y con una superficie que le guste (el sisal suele encantarles). Colócalo en una zona de paso o cerca de donde ya araña y de sus sitios de descanso, no escondido en un rincón.

Cómo lograr que lo use
Para que se enamore de su rascador, hazlo irresistible: rocíalo o espolvoréalo con catnip (hierba gatera), que lo vuelve mucho más atractivo, y prémialo o juega cerca de él cada vez que lo use. Si le pillas arañando el mueble, no le riñas: llévalo con suavidad al rascador. Al principio puedes colocar el rascador justo delante de la zona que arañaba e ir alejándolo poco a poco.
Gasta su energía con juego
Un gato que juega y caza a diario tiene menos necesidad de descargar tensión arañando de más. Dedícale un par de ratos de juego al día con juguetes variados que despierten su instinto cazador: cañas para el juego compartido, ratones y peluches con catnip para que ataque y patee, y juguetes que pueda perseguir él solo. Ve rotándolos para que no se aburra.
Tipos de rascador: ¿cuál elegir?
No todos los gatos rascan igual, así que conviene conocer los distintos tipos para acertar. Los rascadores verticales (postes altos) son perfectos para los gatos a los que les gusta estirarse hacia arriba, como cuando arañan el respaldo del sofá o el marco de una puerta. Los horizontales o inclinados (tablas y rampas) van genial para los que prefieren rascar en el suelo, sobre la alfombra. Los de cartón son económicos, muy del gusto de muchos gatos y fáciles de reponer. Y los árboles rascadores combinan poste, plataformas y escondites, ofreciendo además altura y sitios de descanso, algo que a los gatos les encanta. Lo ideal es observar cómo y dónde araña tu gato (¿de pie o agachado?, ¿en vertical o en el suelo?) y ofrecerle un rascador que imite esa postura. Si tienes espacio, tener más de uno y de distintos tipos es la mejor garantía de éxito.
Si tienes varios gatos
En hogares con más de un gato, los rascadores cobran aún más importancia, porque además de para las uñas sirven para marcar territorio y repartir el espacio. La recomendación es sencilla: pon varios puntos de rascado en distintas zonas de la casa, para que ninguno tenga que competir por ellos y cada uno tenga «su sitio». Repartir rascadores, camas y comederos por diferentes estancias reduce muchísimo la tensión entre gatos y, de paso, el marcaje con arañazos en los muebles. Un entorno bien distribuido es un entorno en paz.
Lo que NO debes hacer
Nunca castigues físicamente a tu gato ni le grites por arañar: no entiende el castigo y solo consigues que te tenga miedo y se estrese más (lo que puede empeorar el problema). Y por supuesto, jamás recurras a la desungulación (quitar las uñas): es una mutilación dolorosa, prohibida en muchos sitios, que le causa problemas de por vida. La solución siempre es la misma: rascador adecuado, buena ubicación, catnip, juego y paciencia. Si tu gato araña de forma excesiva o de repente, puede ser señal de estrés; en ese caso, consúltalo con tu veterinario. ¿Dudas sobre qué rascador le encajaría? Pásate por Anlú y te ayudamos.
















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