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Claves para socializar a un perro adulto

La socialización de un perro adulto puede ser un proceso más complejo que hacerlo con un cachorrito. A menudo los perros adultos que han carecido de socialización o que han adquirido comportamientos erróneos o simplemente presentan fobias que les impiden relacionarse de una manera natural y saludable con su familia y entorno. Con frecuencia el proceso de ayudar a tu perro a desarrollar sus habilidades sociales debe contar con el asesoramiento de un especialista que nos ayude en esta tarea.

¿En qué consiste la socialización?

La socialización es el proceso de educación mediante el cual el perro (cachorro o adulto) aprende a relacionarse positivamente con sus congéneres y con otros animales, con las personas (adultos y niños), a familiarizarse e ignorar estímulos tales como el ruido del tráfico y el bullicio de la calle si vive en la ciudad, y que para él no representen ningún motivo de tensión o alarma.

Este proceso es paulatino y muy diverso según el modo de vida de cada perro, ya que el aprendizaje de relación con personas, perros y el mundo que les rodea se debe hacer poco a poco, cotidianamente. Exponer al perro a todos los estímulos de golpe, «por inundación», no solo resulta ineficaz, sino que le puede causar estrés y confusión, máxime en un perro adulto que no ha gozado de este proceso desde pequeño.

¿Qué inquieta a nuestro perro? Observa su lenguaje corporal

El primer paso es observar qué estímulos o situaciones desencadenan una reacción problemática en nuestro perro. Si se trata de la presencia de otros perros o personas, puedes pedir a algún amigo cuyo perro sea amistoso y tranquilo que te acompañe parte del paseo diario o «se encuentre» con vosotros en el parque, permítele que se huelan y actúa de una manera calmada y natural, si tu perro tiene reacciones positivas, aunque sean muy tenues, prémiale. Si la situación se pone tensa, aléjate con calma. No le grites ni le des tirones bruscos de la correa, ya que lo asociará a una experiencia negativa, y buscamos todo lo contrario.  Hasta que no estés totalmente seguro del comportamiento de tu perro, llévale siempre con su correa y no le dejes suelto.

Los perros exteriorizan sus «estados de ánimo» mediante gestos faciales y corporales, sonidos y movimientos que, en ocasiones, no acabamos de comprender o mal interpretamos, y esto puede provocar dificultad para hacernos entender.

La desensibilización, una forma de ayudarle a superar sus miedos

Los expertos aconsejan no exponer nunca bruscamente al perro al estímulo que le causa rechazo o temor ya que no es el camino para conseguir su equilibrio y confianza. En general, el proceso consiste en  desensibilizarle lentamente, exponiéndole al problema de forma gradual, yendo poco a poco, con paciencia y constancia y avanzando al ritmo de cada perro. Es importante que mantengamos la calma, premiando cada ligero avance de nuestro perro, y sin frustrarnos si no conseguimos ayudarle tan rápidamente como nos gustaría.

Ejercicio físico y paseos te ayudarán a socializar a tu perro adulto  

Una de las claves de la socialización es hacer que el perro se sienta cómodo y confiado fuera de casa. Para ello, los paseos diarios no solo le servirán para ejercitarse físicamente sino que además le permitirán comenzar a conocer los sonidos y olores de su entorno cotidiano. Al principio procura buscar zonas tranquilas para que la experiencia no le resulte abrumadora, y poco a poco frecuenta calles y parques más concurridos.

Una buena forma de comenzar es apuntarte a clases grupales de educación básica en las que tu perro podrá aprender rodeado de perros y personas extraños con la ayuda de un monitor profesional.

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